La rata parda, rata de alcantarilla, rata gris o rata marrón, también denominada, rata noruega es una de las ratas más conocidas y comunes; está ligada a las actividades humanas y gracias a ello ha colonizado todo el mundo desde sus orígenes en Asia, siendo plaga en algunas zonas.

Mide de 21 a 27 cm de longitud, la cola tiene de 17 a 22 cm y pesa de 280 a 520 g. El cuerpo es tosco y la cola cubierta de escamas en anillo; el manto es gris oscuro en el lomo. El hocico es más romo y las orejas más cortas que las de la rata negra

Tiene hábitos nocturnos y es muy hábil en el agua, aunque, a diferencia de la rata negra no es buena trepadora. Excava redes de túneles y cuevas. Es omnívora, aunque prefiere los cereales, huevos, carnes y animales pequeños. Su oído y olfato son excelentes. Las hembras, tras una gestación de 21 a 23 días, paren de 6 a 14 crías ciegas y sin pelo. Tienen de 2 a 8 camadas por año. Viven hasta 3 años.

Es una especie gregaria, siendo cada individuo parte de un grupo jerárquico y disciplinado.

Se adapta a cualquier hábitat excepto al desierto y los glaciares. Comensal de los asentamientos humanos, prolifera especialmente en las grandes ciudades, en las alcantarillas, bodegas y establos, frecuentemente cerca del agua.

Esta especie tiene características de plaga, no solo porque devora los alimentos de las casas y bodegas, sino especialmente porque transmite enfermedades graves, como infecciones por Hantavirus, leptospirosis, criptosporidiosis, fiebre hemorrágica viral y fiebre Q.