La desinsectación es el conjunto de técnicas y tratamientos para eliminar o controlar insectos y otros artrópodos que puedan representar una plaga o ser dañinos, utilizando métodos químicos, físicos o biológicos, y aplicando también medidas de saneamiento básico. Su objetivo es proteger la salud humana y animal, los alimentos, y prevenir el deterioro de materiales y la propagación de enfermedades.
El control de plagas de roedores implica tres líneas de acción: prevención, mediante el sellado de entradas y la limpieza; el control directo con trampas y rodenticidas; y la profesionalización con la ayuda de expertos en desratización para infestaciones graves.
La desinfección es un proceso químico o físico que reduce la cantidad de microorganismos patógenos (como bacterias y virus) en superficies u objetos inanimados a un nivel que no daña la salud.
El control de plagas de aves incluye métodos de disuasión (redes, pinchos, dispositivos visuales o sonoros), cetrería con aves rapaces para ahuyentarlas, y métodos culturales para eliminar fuentes de alimento y agua.
Para el control profesional de murciélagos se deben realizar trabajos especializados que utilizan métodos de ahuyentamiento, exclusión y sellado, sin dañar a los animales protegidos por ley