Suele presentarse en el interior de nuestras casas, en establecimientos elaboradores de alimentos y en depósitos de materias primas alimenticias, cuando su principal alimento, la secreción que producen ciertos homópteros, comienza a disminuir y esto es coincidente con las épocas de temperaturas frías y/o posterior a las lluvias. En las aceras de las ciudades suelen formar nidos debajo de las baldosas, las cuales pueden llegar a aflojarse debido al material removido.
De color marrón negruzco o café, se las suele confundir con la hormiga argentina (Tapinoma sp. es más oscura). Las obreras miden de 2,1 a 3,2 milímetros de longitud.
Esta especie es poligínica, es decir, que varias reinas fundan un mismo hormiguero. Se las suele observar en ambientes caldeados, como viviendas y fábricas. En las viviendas construye sus nidos dentro de tabiques, preferentemente cerca de cañerías de agua caliente. En exteriores suelen verse obreras de mayor tamaño que se albergan, principalmente, debajo de diversos objetos. Suele establecer sus nidos en sitios no muy duraderos, habitables solo por unos días, como ser montones de basura, pilas de ramas cortadas o escombros. Esto lleva a mover continuamente el lugar de nidificación. Como término medio, desplaza su nido cada 13 días.
Prefieren dulces, proteínas y grasas, también carne y queso. En exteriores se alimentan de néctar, secreciones de plantas, insectos y semillas. Cuidan a los homópteros.
Al sentirse agredidas exudan un penetrante (aunque no necesariamente desagradable) olor a alcohol (parecido al que engendra el coco podrido). Cuando son aplastadas también producen un fuerte olor; es por eso que se la llama familiarmente “hormiga olorosa”.
Las colonias pueden tener desde una docena de obreras y una reina o, lo que es más común, varios nidos con miles de obreras y cada nido con cientos de reinas activas.

