Es una de las mayores especies de Loxosceles; mide hasta 30 mm con las patas extendidas. Como la mayoría de las especies de este género, es marrón y tiene marcas en el lado dorsal del tórax con una línea negra que parte de ahí con forma de violín, cuyo cuello apunta a la parte posterior de la araña.

A diferencia de la mayoría de las arañas que tienen 8 ojos, las arañas reclusas tienen 6 organizados en pares con un par frontal más grande y 2 pares laterales muy pequeños que le proporcionan un visión de 300º.

Es de contextura más bien gruesa y pilosa. Se mimetiza fácilmente con su medioambiente gracias a su color negro, pardo, rojizo-verdoso, ceniza-verdoso o ceniza-pardo. La hembra es más grande y de opistosoma (abdomen) más prominente que el macho, siendo también más peligrosa.

Capaz de reaccionar rápidamente, esta araña puede correr velozmente en busca de refugio, escabulléndose en rendijas de no más de 5 mm o saltando hasta 10 cm de altura.

Es es principalmente nocturna, viéndose incrementada su actividad en noches veraniegas calurosas. Si bien es activa durante todo el año, su vitalidad disminuye con la llegada del frío. Por ello sus lugares predilectos durante el día son los rincones oscuros, de los que sale para cazar. Esta especie de araña se esconde en lugares polvorientos y poco aseados como, p. Ej.: detrás de cuadros o libros, cornisas o en los armarios, especialmente con ropa.

Una forma de detectar su presencia es gracias a la existencia de exoesqueletos, dejados por la muda de la araña detrás de cuadros, cornisas, etc. Un sólo individuo puede llegar a dejar tres exhuvias antes de alcanzar su tamaño adulto.

Otra manera es mediante su telaraña que tiene un diseño desordenado e irregular, y generalmente se localiza en perfiles en forma de ángulo recto (esquinas), donde teje una red horizontal en forma de hamaca, corta.